6 de noviembre de 2017

Liga Navarra Alevín. Falcesino-C.D.Amaya

En la mañana de hoy domingo tocaba coger el autobús para ir a Falces. En la localidad ribera les esperaba una nueva experiencia a nuestros chicos: jugar en un campo de fútbol ocho de hierba natural, muy corto y estrecho para lo que están acostumbrados. Esto y el fuerte viento reinante han tenido su reflejo en el desarrollo del partido.

En torno al minuto seis, los locales más cómodos sobre el campo, se adelantaban en el marcador. Amaya tenía mayor posesión y llegaba con claridad a la meta rival, pero no terminada de amoldarse a las condiciones del terreno. El Falcesino salía peligrosamente a la contra. Haritza en una gran intervención en un uno contra uno evitó el dos a cero.

Tras varias oportunidades claras que no lograron materializar, los rojos empatarían gracias a un fuerte disparo lejano de Aitor, en el veinticinco de la primera parte. Cesar tuvo un mano a mano contra el portero rival que se fue fuera por poco justo antes del descanso.

En la reanudación los de Iruñea salieron con la lección bien aprendida. Eneko, Sebas y Urko estuvieron implacables en la zaga, rápidos al corte, sin dejar botar el balón, fuertes en las marcas y jugando fácil. El resto del equipo contribuyó a la solvencia defensiva y a la recuperación de balón con una gran intensidad en la presión y en la lucha por los balones divididos.



En ataque optaron por apoyos cortos y pases diagonales al espacio. Así llegó el uno a dos; con un desmarque de Egoitz en banda izquierda, que recibe el cuero de Aitor, y lo envía a la red ante la salida del meta ribero. Un saque rápido de una falta que pillo despistados a los visitantes sirvió a los de Falces para igualar el encuentro.

Poco les duró la alegría. A los cuatro minutos Ibán, aprovechando un buen pase de Cesar, se plantó en el área rival y tras regatear al arquero consiguió el dos a tres. El Falcesino apretó en busca del empate. Al equipo le toco defender fuerte en las inmediaciones de su área; y a Pablo volver a demostrar el porterazo que es en dos buenas intervenciones para mantener la ventaja. Mención especial merece la pelea que mantuvo Marco en banda derecha con el diez de los locales, un jugador técnicamente muy bueno, rápido y que le saca una cabeza.

En el minuto veintidós en una contra Cesar se queda solo frente al guardameta que consigue desviar su lanzamiento. Aimar, que muy rápido y listo había acompañado la jugada, se hace con el rechace y lo convierte en el gol de la tranquilidad. Poco antes del pitido final, aprovechando un cambio de orientación, Egoitz se va en velocidad de su par y, superando elegantemente al portero sube al marcador el definitivo dos a cinco. 

Victoria muy trabajada frente a un buen equipo en un campo muy difícil, en el que a buen seguro, se verá más de una sorpresa.

Anónimo

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