30 de abril de 2018

Liga Navarra Alevín. C.D. Amaya - Tudelano

El partido comenzó cuesta arriba para el cuadro local. Para el minuto cinco, había encajado dos goles en dos jugadas de mala fortuna.

En la primera mitad fueron los riberos los que tuvieron mayor posesión de balón y crearon las ocasiones más claras. Lo que se tradujo en otros dos goles visitantes antes del descanso.

Los rojos cambiaron el esquema en la segunda parte pasando a jugar uno-dos-tres-dos. El equipo mejoró sustancialmente y partido paso a ser mucho más igualado. De hecho, jugaron muy bien moviendo el balón desde las posiciones de Urko, Eneko y Sebas durante varios lances de esta mitad, llegando con peligro al área rival.

Aimar tras una combinación con Ibán tiró de fuera del área blocando el portero. Pablo inició una preciosa jugada en la que el cuero pasó, de banda a banda, tocado por Eneko, Aimar, Marco, Iban y Egoitz que la terminó con un potente lanzamiento que pasó cerca la escuadra.

Ibán a punto estuvo de rematar desde el área pequeña un gran pase de Isaac, pero se adelantó el defensa rival. Los locales trenzaban buenas combinaciones y poco después, tras otro gran pase al hueco de Isaac, Ibán cuelga un balón al área con pierna izquierda. Lucas salta a rematarlo de cabeza junto al central del Tudelano y el balón acaba golpeando el larguero. 

Urko y Lucas también probaron suerte golpeando desde fuera del área pero el esférico no quiso entrar. En una contra, los de la capital ribera marcarían el cero a cinco definitivo.

Cabe destacar la meritoria capacidad de reacción mostrada por el equipo en la segunda parte, haciendo frente a un cúmulo de situaciones adversas: un cero a cuatro en contra en el marcador, un rival difícil, la ausencia de jugadores importantes, y el hecho de que varios chicos tuviesen que jugar en posiciones en las que normalmente no lo hacen.

Demostraron que han aprendido a no bajar los brazos y a esforzarse y disfrutar hasta el pitido final. Merece mención especial el partidazo jugado por Aimar e Ibán, que no dieron un balón por perdido en todo el choque, a pesar de no contar con minutos de descanso, jugando con una actitud ejemplar en las diferentes posiciones en las que les toco hacerlo.

La de ayer fue una nueva experiencia, una oportunidad para aprender y reinventarse. Con independencia del resultado final, los de Amaya dejaron claro que cuando juegan como saben son más que capaces de disfrutar y hacernos disfrutar jugando a fútbol, incluso cuando la suerte no está de cara.



Anónimo

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