1 de mayo de 2019

Liga Navarra Alevín. C.D. Amaya - Pamplona 3-3

En la primaveral tarde de ayer martes, reinando un sol radiante en la Ciudad Deportiva, se disputó el partido correspondiente a la quinta jornada de la segunda fase, que tuvo que ser aplazado en su día.

Los visitantes dominaron los primeros compases del partido. Al poco de comenzar estrellaron un balón en el palo. En el minuto ocho ese dominio se traduciría en el cero a uno.

Con el paso del tiempo Amaya se sacudió el dominio rival y comenzó a realizar su fútbol. Iniciando el juego desde las posiciones de Pablo, Sebas y Urko, con buenos apoyos y movimientos en ataque generaron ocasiones de gol.

Eneko a punto estuvo de marcar aprovechando un gran balón que le sirvió Egoitz. Iván Biesa y Aitor lo intentaron de lanzamientos lejanos que no vieron puerta, pero el empate no llegó hasta el minuto veintitrés. Una falta escorada a la izquierda del marco rival, fue ejecutada por César de un zurdazo que se coló en la escuadra, subiendo al marcador el uno a uno con el que se llegó al descanso.

Tras el asueto, volvimos a disfrutar de dos equipos con gusto por el buen trato de balón y tácticamente bien ordenados. Por lo que el encuentro fue físicamente muy exigente. Los locales intensificaron la presión arriba, con Lucas e Ibán derrochando esfuerzo y bien acompañados por sus compañeros de la media. De esta manera consiguieron adueñarse del cuero y crear peligro.

Tras una recuperación en banda derecha, Aimar cuelga el cuero en el área e Ibán de cabeza lo remata a la red haciendo el dos a uno. Un minuto después, Eneko tras irse de dos contrarios, con un potente zurdazo desde fuera del área materializaba el tres a uno.

Quedaban veinte minutos y el Pamplona demostró que es un gran equipo. A los de casa les toco sudar mucho, correr más y ayudarse continuamente en defensa para defender la embestida blanquiverde. Aun así, no pudieron evitar que empatasen el partido en los siguientes diez minutos.

El cansancio, la ilusión por ganar y el miedo a perder se entremezclaron con el buen fútbol en unos diez minutos finales de infarto. Fue ahí cuando emergió la figura de Haritza para, con dos paradas antológicas, evitar encajar el cuarto. En ataque, los rojos no acertaron a finalizar en gol ninguna de sus jugadas, por lo que el partido terminó en empate.

Anónimo

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